domingo, 24 de febrero de 2019

Run & Go. Capítulo 3. Cambio de propietario.


En la voladora hay un petate, en el que, al abrirlo la doctora hay…

La doctora ha cogido el petate de la voladora y al mirar dentro, ha descubierto unos extraños cristales, más con aspecto de sintéticos que naturales, de unos 30 dm de longitud.
La doctora no comenta nada y los lleva a la nave para examinarlos.

Mientras tanto, los compañeros deciden copiar la información del disco duro del servidor, para su provecho.

Con la caja extraña, los cristales que el accidentado tripulante de la Scout quería llevarse, con el ordenador de abordo y con la caja negra en su poder, convencen a los pasajeros que el retraso es necesario y deben volver a la estación del Servicio de Exploración, para hacer entrega de lo encontrado… bueno, casi todo lo encontrado.

Una vez en el la estación orbital del Servicio de Exploración, el capitán hace entrega de el servidor y la caja negra, por lo que les entregan un fideicomiso de 500.000,- Cr., a ser efectivo en la estación espacial del planeta principal de Meleto.
Evidentemente algunos de los pasajeros protestan enérgicamente y exigen se les devuelva el dinero.

Bajan al espaciopuerto del planeta y allí, casi todos los pasajeros, incluido la mayoría de los hibernados, exigen se les devuelva el dinero y cambian de nave.

Mientras tanto, la Doctora ha estado haciendo investigaciones y cada uno de los cristales tienen propiedades diferentes, desde emitir hondas que bien pueden parecer unas señales tipo radio, hasta una que genera suficiente energía como para dar electricidad a más o menos la mitad de la nave, aunque no sabe durante cuanto tiempo.

Al final la doctora se atreve a comentarlo con los compañeros de viaje. Evidentemente el piloto empieza con las elucubraciones de querer vender las piedras y la caja de material orgánico, para sacar un buen precio por todo.

Mientras tanto, el capitán ha contratado a un nuevo tripulante, que hará las funciones de “arreglatodo” en la nave. Este nuevo tripulante se une a nuestros amigos, con el fin de poder integrarse con el resto de compañeros.
La discusión de si venden o no lo encontrado se prolonga un tiempo entre bebidas de colores en el bareto de las tripulaciones del espaciopuerto.
Al final llegan a la conclusión que si encuentran la procedencia de donde sacaron los cristales los exploradores, podría haber más cosas y sacar mas beneficios de ello (el argot utilizado realmente fue “sacar más tajada”).

Al regreso la zona de atraque de la Run & Go, se encuentran con la sorpresa que el capitán les está esperando con una muy amplia sonrisa, junto con el ingeniero y su socio, ambos con las maletas hechas.
Los compañeros, sorprendidos, preguntan al capitán que está pasando, y este le indica que la nave ha sido vendida a una corporación y ambos se van jubilados a pasarlo bien lejos de los planetas por donde han hecho negocios.
- Y por cierto, pasad por la sala de reuniones, que el nuevo propietario os quiere conocer. ¡¡¡Adiós!!!

Una vez en la sala, se encuentran con tres personas en ella hablando entre ellos, un hombre mayor y dos mujeres, una de mediana edad y otra más joven, de edad indeterminada.

Una vez entran el hombre mayor se levanta y estrecha la mano a todos y cada uno de los miembros de la tripulación, preguntándoles su nombre.
Se presenta como Julius Bell, También conocido como Sir Aby Lamir, propietario de SAL, Inc, Corporación dedicada al transporte y megalómano por naturaleza.
A la última que se saluda es a la doctora, a la que saluda por su nombre de forma más cordial, por lo que está claro que ya se conocían de antes.
Julius les informa que debido a la suerte de haber encontrado unos cristales “extraviados” de tecnología Droyne, de alguna estación avanzada abandonada hace muchos años, posiblemente décadas, que los exploradores han debido encontrar, ha hecho que confíe en el buen hacer de los personajes, por lo que ha comprado la nave, ha indemnizado al pasaje que quedaba, y  da un mes de vacaciones a la tripulación, eso si, con una tarjeta especial de la compañía, para poder tener “casi” todos los gastos pagados. Drogas y prostitutas correrán por cuenta de cada personaje.
También les comenta que de momento la tarjeta solo está habilitada para Meleto.

Respecto a las dos mujeres que les acompaña La mujer de mediana edad, con cara de enfado, se presenta como la capitana Anabella von Ericsson. Más tarde comentará que estar en esta “pequeña y ridícula” nave, se debe a un castigo que Julius le ha impuesto, ya que su anterior tripulación destrozaron un casino clandestino, dejando tras de si un reguero de mafiosos y civiles muertos.
No quiere que vuelva a pasar lo mismo, por lo que exigirá un cierto comportamiento de la tripulación, ya no sólo en la nave, sino también en los plantas donde les lleven las misiones que Julius les asigne.
La otra mujer, más joven, de edad indeterminada entre 22 y 35 años, es Trinity. Es la Ingeniera de la nave. Callada, introvertida y algo asocial, ya que su conversación es cortante y hace que, si no es estrictamente de trabajo, esta acabe de forma rápida. Una de las características principales de esta ingeniero, es que lleva dos sobaqueras con sendas Uzis en ellas. La capitana ya avisa al Coronel que, si no quiere problemas, no intente hacerle quitar las armas en la nave- Por ello tiene permiso expreso de Julius para que las pueda llevar en cualquiera de sus naves.
Julius les indica que a partir de ese momento no tendrán que comerciar entre planetas, sino que el les asignará misiones y ellos las deberán cumplir: Buscar a algo o a alguien, llevar a un invitado de un planeta a otro, investigar algún hecho acaecido,…
Respecto al sueldo, todos seguirán cobrando el mismo sueldo, pero les “regala” a cada miembro de la tripulación, una tarjeta de crédito, a fondo perdido, para todos los gastos que pueda acaecer en el transcurso de las misiones, como pueden ser las bebidas en un bar, la compra de algún arma, la estancia en un hotel,… incluso elementos para la mejora de los camarotes.

Respecto a la bodega de carga, podrán hacer todos los “trapicheos” legales que deseen, siempre que no entorpezca a la misión y no sean perseguidos por la justicia de ningún planeta.

También les informa que deben hacer sus maletas, ya que la nave será trasladada a los astilleros del espaciopuerto, para su modificación, por lo que la tripulación pasará a tener un mes de vacaciones pagadas en el planeta, en un hotel cercano al espaciopuerto, cuyas habitaciones individuales ya están reservadas.

Mientras la tripulación se encarga de hacer su equipaje y otros elementos personales, Julius habla con la Doctora.
Le indica que el material encontrado en la exploradora debe llevárselo él, ya que es un material susceptible de traer serios problemas, más sabiendo que es tecnología Droyne.
Se lleva la caja y 8 de los 6 cristales, dejándole a la doctora, “para que siga investigando”, la de color azul transparente.

Y los personajes toman estancia en las habitaciones del hotel…



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