lunes, 30 de mayo de 2011

4º Episodio. El atentado en la Cumbre



Después de llegar a la Estación Banfi de Glisten, la capitana se identifica con el espacio puerto y les asignan un hangar en él. Se prepara la lanzadera de abordo y se lleva a los invitados y a parte de la tripulación, la no necesaria en el mantenimiento y el día a día de la nave, mientras estén en Glisten. Si es necesario, ya se irán turnando para que todos puedan disfrutar de los “paisajes” de Glisten.



La lanzadera les lleva a unos pequeños hangares de la zona comercial, para este tipo de naves, que está bajo supervisión del Hotel de 5 estrellas, Duquesa de Glisten, donde tienen una serie de habitaciones, en una de las 3 plantas de alta seguridad del hotel, donde se alojan los emisarios de las naciones más influyentes de la galaxia conocida, en especial humanites.

La asamblea inaugural, que se debe realizar en el Auditorium de Glisten, como tiene previsto su inicio al día siguiente, Julius da esa tarde libre al resto de la tripulación, ya que con los 4 soldados Zhodanis, Max y Fasbender, más que suficiente para proteger al embajador itinerante y al resto de séquito que ya se alojaban en la misma planta del hotel, en habitaciones contiguas a la suite del embajador.

Nada más salir, el grupo se encuentra con Thoro en la misma plaza del Hotel, uno de los ex miembros de la tripulación, que en Gardn prefirieron quedarse para trabajar en las minas. El problema parece residir en que las minas han sido compradas por una nueva corporación y han empezado a llegar nuevo personal y sustituye a los antiguos administradores y parte de la plantilla. A Thoro, como elemento de vigilancia, lo hacen venir a Glisten con una serie de mineros “conflictivos”, para que se reciclen en las técnicas modernas de extracción, pero que al llegar, estos se revelan y deciden pasar de la nueva empresa y largarse con la nave en la que han venido, por lo que Thoro se ha quedado si equipo al que vigilar y, por consiguiente, sin trabajo. Afortunadamente la tripulación esta carente de “espaldas” anchas para guarecer al sequito y Thoro, con sus casi 2mts de altura y anchura de espaldas, es nuevamente bienvenido. Eso sí, con el mismo sueldo (el que él consideraba “escaso”), que después de casi un mes tirado en Glisten y que justamente llevaba 24h vagando por las calles de la zona residencial, ya que no le quedaba dinero para más hospedaje (el resto de dinero y otras pertenencias se han quedado en Gardn, en su taquilla), ese sueldo ya no le parece tan “escaso”. Por cierto, cuando Julius lo vuelve a admitir en la Ambassador, le indica que no hace falta firmar ningún contrato, ya que el anterior sigue estando vigente, pagándole los meses de retraso desde Gardn hasta Glisten.

De ese mismo día, poca cosa más hay que comentar, hasta el día siguiente.

6:00 Hora Zulú.
El equipo, junto con los soldados Zhodanis, acompañan caminando a la comitiva a la asamblea inaugural, que se realizará temprano en el Auditórium. Este paseo es una tradición y es observada con respeto por gente que se ha desplazado de diferentes puntos de la galaxia para ver a todos estos dirigentes juntos. Sólo pasa una vez cada 10 años.

6:20 Hora Zulú.
Cuando aún le falta unos 200 metros para llegar a la entrada principal, incrustada en la piedra del asteroide, oyen a alguien que grita frente a ellos, más o menos en la entrada, al intentar mirar que es lo que pasas, se oye una fuerte explosión y una fuerte onda expansiva tira a la mayoría de los dignatarios que se acercaban para la entrada.

6:21 Hora Zulú.
Desty rápidamente se presenta la lugar de la explosión ya que por experiencia sabe que ha sido un atentado. Socorre a unos cuantos heridos, ninguno grave afortunadamente, antes de que lleguen los servicios de emergencias médicas. Mientras Thoro y Adolfus, alertados de lo que había pasado por Desty, se presentan rápidamente para empezar a investigar que ha pasado e intentar que nada del escenario del atentado sea movido accidentalmente.

6:35 Hora Zulú.
Los primeros mandos de la policía llegan 15 minutos más tarde. Tras hablar con Julius, el Capitán de la Policía permite al equipo de la Ambassador a que terminen de trabajar, que lo hacen justamente antes de que lleguen los investigadores forenses.

8:35 Hora Zulú.
Lo que descubren hasta ese momento es, Adolfus por las cámaras de vigilancia, que un “insurgente” se ha inmolado gritando “por la libertad y por los mártires”, pero de momento no saben quién es; sobre el terreno Thoro descubre que es una bomba casera con explosivo minero (cosa normal, en una antigua explotación minera y con la mejor y mayor escuela minera del Dominio de Deneb y de sectores cercanos; Desty, por su proximidad a su casa, pide análisis contaminantes bacteriológicos (la paranoia puede más que su profesionalidad); Zack averigua que aunque están siendo rechazados los Aslan de Glisten, ya que hace 300 años que hubo un intento de invasión por parte de ellos, ahora no están tan mal como para que los vayan matando, es más, los dirigentes Aslan, se encuentran fuera del cordón policial de seguridad, por lo que no se sabe quién era el objetivo.

8:50 Hora Zulú.
Con lo poco que saben, regresan al hotel. Al atravesar el cordón policial, Desty y Zack se dan cuenta, aunque tarde, de que un viejo conocido está entre el gentío que mira lo que ha pasado, alguien no muy alto, con una calvicie considerable y con gafas de cristal “de culo de vaso”: Sam Spirk, el último dirigente sin capturar, de una facción terrorista del sistema cercano de Windsor, que hace algo más de un año, la Ambassador y algunos de los tripulantes que todavía están en ella, desbarataron una rebelión a nivel planetario. Tarde, porque cuando se giran Sam Spirk ha desaparecido.

8:55 Hora Zulú.
De repente todo encaja y empiezan a entender que es lo que ha pasado. Pasan una imagen de él capturada de una de las cámaras de seguridad, a la policía y estos emiten una orden de búsqueda y captura.

9:15 Hora Zulú.
La comitiva Zhodani llega al hotel Duquesa de Glisten. Los embajadores y los soldados suben a las habitaciones. El resto de la tripulación se retira a una sala apartada, para deliberar sobre lo que saben. John Al-Alfatall les acompaña, ya que Julius así se lo ha pedido.

9:30 Hora Zulú.
Las puertas de madera roble, barnizada con laca natural de Arkadia, de la sala regia que les han dejado para pensar, se cierran con el grupo dentro.

Fin del episodio.

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